jueves, 11 de febrero de 2016

Sentimiento animal


En muchas ocasiones el "amor animal" nos demuestra lo inhumanos que en algunas ocasiones nos hemos vuelto los llamados Humanos. Pensamos que hemos evolucionado pero para que? hacia donde? Acaso la vida es mejor? Muchas son las preguntas pero pocas las respuestas.
Muchos de los sentimientos que tenemos los humanos lo carecen los animales. El odio, el rencor, la ira, la envidia........ Son tantos los "nuevos sentimientos" que nos hacen ser más diferentes del reino animal que incluso ya no nos consideramos de ese reino.

Un mundo que avanza tan rapidamente hacia la destrucción y que en ningún momento se plantea de donde viene y hacia donde va. Vivimos como si nunca nos fuesemos a morir, nos creemos superiores a los demas y nuestro ego hace que funcionen cada vez más redes sociales para alimentarlo.
En muchas ocasiones me fijo en el comportamiento de los animales y siento verdadera envidia. Tan solo se preocupan por comer, no conocen la depresión ni la ansiedad ( salvo cuando se los quieren comer) no conocen miles de sentimientos toxicos que sentimos los humanos y ello me llena de envidia.


Creo en un mundo paralelo al nuestro y que nuestra vida es una prueba y dependiendo de como actuemos asi nos ira en la vida paralela. Somos energía dentro de un cuerpo y esa energía se alimenta de como actuamos, es por ello que todos los animales pertenecen al "reino de los cielos" y en nuestra mano esta el llegar a pertenecer.

Se acercan grandes cambios, cambios drásticos en la vida y en la forma de vivir. Se avecinan catastrofes naturales que nos demostrarán lo fragiles que somos, nuestro Ego y orgullo serán pisoteados. Llevamos mucho tiempo despreciando todo lo que nos rodea y somos cada vez más egoistas. Pronto doblaremos las rodillas y suplicaremos perdón.

miércoles, 20 de enero de 2016

Apocalipsis anual


Con la aparición del 2016 miles de personas empezaron a referirse al Apocalipsis. El tratado del globo de los aztecas nos ha enseñado la edad de una cultura plagada de pluralidades y de cultura, una ciudad que dislumbro por sus saberes de gemométricas y el estudio de las extrellas, no obstante incluso nos ha otorgado el desasosiego por esa pronóstica tan comentada en estos trayectos del cataclismo. Muchos se sorprenderían al descifrar que la tan afamada época del almanaque de los mayas positivamente no se refiere al hecatombe como tal, sino que de lo que jerigonza es del empiece o albor de una Nueva Era, un nuevo ciclo. Esto, en mi apreciación, lejos de ser poco por lo que debamos desconfiar, es poco bravo, porque yo lo veo como una tipo de notificación vez para la beneficencia. Quizá sea el santiamén de volver, de variar, de aguantar en nota el arrojo de la semblanza y contender por ella. Este nuevo ciclo puede ser el tiempo y la conveniencia de que el varón vea a sus equivalentes no como rivales y enemigos sino como concomitantes de día; puede ser una noticia etapa en la que la Paz entre los pueblos pueda pertenecer; la distancia en la que la Justicia y la Tolerancia sean nuestras enseñas, y la época en que por límite nos decidamos a codearse en proporción con la naturalidad. Pongamos, en este año que pronto estrenaremos, todo lo que nosotros mismos podamos eludir el terremoto de la violencia, la indefensión, la intolerancia, la incomprensión... y nuestro espacio renacerá fortalecido lejos de predicciones apocalípticas. Ampliemos nuestra irrealidad sobre el universo en que vivimos y tomemos rectitud del papel que cada uno de nosotros debemos legalizar para la obra de un orbe de mejor calidad.